Fuerzas de seguridad aseguran 15 artefactos explosivos y deshacen un puesto de vigilancia clandestino en operativo en zonas rurales de Apatzingán, fortaleciendo la estrategia contra la delincuencia en la región.
En una serie de acciones coordinadas en Apatzingán, Michoacán, fuerzas estatales y federales lograron desactivar 15 dispositivos explosivos improvisados y destruir un campamento clandestino utilizado por grupos criminales. La operación se llevó a cabo en las localidades de La Paracata y La Huerta, dentro del contexto de la Estrategia Nacional por la Paz y la Justicia, que busca reforzar la seguridad en zonas afectadas por actividades delictivas.
El primer hallazgo ocurrió en La Paracata, donde patrullas detectaron los explosivos, diseñados para ser desplegados mediante drones. La intervención especializada logró neutralizar los artefactos, impidiendo que se materialicen en ataques aéreos o ataques contra civiles y fuerzas de seguridad. En La Huerta, los efectivos localizaron y erradicaron un campamento utilizado para el monitoreo de las operaciones policiales por parte de células criminales. La estructura fue incendiada para evitar su reapertura, mientras los agentes recolectaron indicios que facilitarán futuras investigaciones.
Estos esfuerzos se suman a un incremento en las operaciones en la región, donde en poco más de un mes se han desactivado 13 campamentos y asegurado 152 explosivos, consolidando las acciones contra las organizaciones criminales dedicadas a la extorsión y la venta ilícita en Tierra Caliente. Además, la captura reciente de tres integrantes de un grupo dedicado al manejo de explosivos y cuotas a productores cítricos subraya la importancia de mantener una presencia constante en el área, que representa un punto estratégico por la actividad de grupos criminales vinculados a la economía local.
Además de las acciones inmediatas, estas operaciones resaltan la necesidad de una estrategia integral que combine efectividad policial con programas de desarrollo social para desmantelar las raíces de la violencia. La estabilidad en zonas rurales y agrícolas no solo fortalece la seguridad pública, sino que también garantiza la protección de las economías tradicionales de la región, vitales para la estabilidad social de Michoacán.
