Aunque la tasa de desocupación se mantiene en 3%, la población desmotivada crece, afectando la recuperación laboral y la informalidad.
En septiembre de 2025, la tasa de desempleo en México se situó en 3%, equivalente a aproximadamente 1.8 millones de personas sin empleo, con un incremento de 61,000 respecto al mismo mes del año anterior. Sin embargo, este indicador no refleja la realidad completa del mercado laboral, ya que la percepción de desánimo entre quienes buscan trabajo ha aumentado notablemente. La población económicamente activa, en edad de trabajar y en búsqueda activa de empleo, alcanzó 62.1 millones, pero su participación en el mercado disminuyó al 59.6%.
Un segmento relevante es la población no activa, que sumó 42.1 millones, con una parte significativa, 5.44 millones, que está disponible para trabajar pero no realiza acciones para conseguir empleo. Esta situación señala un efecto de desaliento que reduce artificialmente las cifras oficiales de desocupados. La inclusión de estos grupos elevaría la tasa de desempleo extendido a más del 10%.
El deterioro en las condiciones laborales es evidente en sectores clave, particularmente en la industria manufacturera y la construcción, donde se perdieron cerca de 370,000 empleos en un año. La manufactura, en específico, sufrió la pérdida de casi 250,000 puestos, poniendo en duda los objetivos del plan de crecimiento industrial establecido para crear 1.5 millones de empleos en este sector hacia 2030. Además, la informalidad laboral continúa en aumento, alcanzando casi la mitad de los trabajadores en zonas urbanas, con más de 33 millones en condiciones precarias y sin acceso a seguridad social.
El mercado laboral mexicano atraviesa un proceso de enfriamiento, con un aumento en el efecto desaliento y en la informalidad, que impactan la recuperación del empleo formal y proyectan desafíos para alcanzar las metas económicas establecidas en los próximos años.
