Zacatecas, Zacatecas. – La dependencia minera en América Latina revela patrones económicos contrastantes, con Chile y Perú liderando la carga mientras México realiza una diversificación notable. En estos países, un solo mineral define su economía y política exterior, afectando su estabilidad y poder en la región.
Chile se destaca por su dependencia del cobre, que representa el 50% de sus exportaciones. Perú, por su parte, depende en gran medida del oro, cobre y zinc, generando el 60% de sus ingresos por divisas. Estos países gestionan su economía en torno a la minería, lo que contrasta con México, cuyo sector minero, aunque significativo, representa solo una pequeña fracción de su economía debido a la solidez del sector automotriz y manufacturero.
México, con exportaciones mineras que alcanzan los 17,800 millones de dólares anuales, es el sexto mayor generador de divisas, pero enfrenta un dilema. La menor urgencia de México para defender su sector minero frente a las crisis que afectan a Chile y Perú podría tener consecuencias a largo plazo. El creciente costo de los minerales y su impacto en la economía mundial hacen que la situación sea crítica.
La posición geográfica de México y su tratado T-MEC con Estados Unidos presentan ventajas significativas. Mientras el país norteamericano importa una porción considerable de su plata de México, el acuerdo amplifica la relevancia estratégica del sector minero mexicano. Sin embargo, la falta de procesamiento interno limita el potencial de valor agregado, a diferencia de países como Chile, que maximizan su capacidad de negociación en el mercado global.
El futuro de la minería en México podría depender de la forma en que se aborden estos desafíos. Mientras estados como Sonora y Zacatecas reflejan características de alta dependencia, su desarrollo político y económico sigue siendo distinto. La falta de una estrategia nacional integrada para el sector minero podría dejar a México en una posición vulnerable dentro del contexto latinoamericano.

