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La demanda global de oro impulsa su valor y su papel estratégico

La demanda mundial de oro crece en medio de tensiones globales, reforzando su papel como refugio y estrategia de inversión a largo plazo.

Por Redacción2 min de lectura
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El incremento en la adquisición de oro, apoyado por factores geopolíticos y económicos, refuerza su posición como activo refugio y símbolo de poder internacional.

En el último año, la demanda de fondos cotizados respaldados por oro físico experimentó un incremento significativo, alcanzando aproximadamente 510 toneladas, en contraste con una disminución de 314 toneladas en el periodo anterior. Este comportamiento refleja una tendencia global de búsqueda de refugios seguros ante un escenario de tasas de interés bajas, inflación persistente y tensiones en el ámbito geopolítico. La capacidad del oro para proteger el capital frente a la devaluación monetaria y la volatilidad financiera continúa consolidándose como un elemento clave en las estrategias de inversión.

El papel del oro se ve fortalecido por su percepción como una reserva de valor que trasciende las fluctuaciones económicas inmediatas. La proliferación de fondos ETFs permite a inversores institucionales y particulares acceder de manera rápida y líquida a este activo sin incurrir en los costos de almacenamiento físico, potenciando aún más su presencia en los mercados. Además, países como China fortalecieron su estrategia de acumulación, operando desde hace décadas para posicionarse como un actor destacado en el comercio y la custodia del metal dorado, con el objetivo de reducir su dependencia del dólar y promover el uso del yuan en transacciones internacionales.

Por otro lado, la combinación de incertidumbre política, como el conflicto entre Israel y Hamás o las dudas sobre futuros aranceles en EE.UU., ha revalorado al oro como un refugio seguro. Expertos proyectan que, en los próximos años, el oro mantendrá una tendencia alcista, superando niveles récord y consolidándose como una inversión estratégica a largo plazo. A la par, otros metales como la plata y el cobre también muestran incrementos en su demanda, impulsados por su uso en sectores industriales y energías renovables, lo que contribuye a una visión más integral sobre la diversificación en los mercados de minerales.

La reactivación industrial en China y la limitada producción global de cobre mantienen los precios en crecimiento, con expectativas de que superen los 11,000 dólares por tonelada en 2026, lo que podría traducirse en mayores presiones inflacionarias a nivel mundial. En conjunto, las circunstancias actuales posicionan al oro como un activo fundamental en la protección de ahorro y en la estrategia financiera internacional, con proyecciones optimistas para los próximos años.

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