La propuesta de ampliar el papel del Banco Central para incluir crecimiento económico genera división entre autoridades y empresarios en México.
El centenario del Banco de México ha revitalizado un largo debate sobre el posible aumento de las funciones de la institución. Actualmente, su responsabilidad principal es mantener la estabilidad de precios, una tarea que, tras décadas de tradición, resulta fundamental para la economía mexicana. Sin embargo, en los actos conmemorativos, figuras oficiales sugirieron que el banco también podría tener un rol activo en promover el crecimiento económico y reducir desigualdades, proponiendo un mandato dual similar al de la Reserva Federal de Estados Unidos. Esta propuesta ha despertado inquietudes en el sector empresarial, que teme una pérdida de autonomía y un impacto negativo en la política monetaria. La discusión se enmarca en un contexto internacional complicado, donde las decisiones de la Reserva Federal son cuestionadas y enfrentadas por la administración estadounidense. Expertos advierten que cambiar el mandato del Banco de México sin una evaluación exhaustiva podría traer consecuencias imprevistas, dado que incluso países con un solo objetivo han enfrentado retos para controlar la inflación durante años. La propuesta de ampliar las funciones del banco central refleja un interés en fortalecer el papel del sector público en la economía, pero también plantea desafíos en balancing la independencia institucional con las necesidades de crecimiento y desarrollo del país.
