La lucha cristera (1926-1935) expone tensiones entre iglesia y estado en México.
Las Cristiadas, estalladas en 1926, se produjeron en un entorno de tensiones religiosas profundas. El gobierno mexicano, bajo notable hostilidad hacia la Iglesia Católica, originó una resistencia armada compuesta mayoritariamente por campesinos. La primera cristiada, iniciada el 31 de julio, y su continuación en 1932, revelaron luchas no solo por la libertad de culto, sino también por una identidad cultural. La resistencia no siempre fue violenta; líderes como Anacleto González Flores promovieron la paz y la educación en vez de la confrontación armada. Con casi un siglo desde esos sucesos, reflexionar sobre ellos permite entender las luchas por la libertad religiosa y sus implicaciones actuales en el país.

