La escasez de electricidad y alimentos afecta la estabilidad social en Cuba, generando manifestaciones.
La situación en Cuba se agrava debido a un colapso energético. La falta de electricidad ha provocado apagones de hasta 15 horas, desatando el descontento social. Investigadores del Observatorio Cubano de Conflictos informan sobre un aumento de las movilizaciones, impulsadas por la escasez de recursos vitales.
Cuba depende en gran parte del petróleo mexicano, cuya llegada ha disminuido. Las protestas reflejan el hartazgo del pueblo, que clama por la renuncia del régimen de Miguel Díaz-Canel. La represión también ha aumentado, con condenas para quienes demandan cambios.
La crisis actual es un claro indicador del descontento latente en la población cubana, provocando un escenario de inestabilidad política.


