Beijing, China. – En redes sociales como Xiaohongshu, los trastornos alimentarios se presentan como estilos de vida, donde la delgadez extrema es celebrada y normalizada. Este fenómeno ha resultado en un incremento alarmante de adolescentes con conductas alimentarias problemáticas.
En los últimos 30 años, la población de adolescentes chinos que padecen trastornos alimentarios se ha casi duplicado. Más del 21% de los adolescentes presentan signos de estos trastornos, y el 11% muestra síntomas clínicamente relevantes. Las chicas entre 15 y 19 años de familias de bajos ingresos son las más afectadas, evidenciando un vínculo entre la presión social y la imagen corporal.
Las publicaciones en estas comunidades frecuentemente documentan rutinas alimentarias extremas. Una usuaria se identifica como “160 cm/33 kg”, compartiendo dietas que incluyen solo un huevo o cantidades mínimas de arroz. Estas conductas son vistas como aspiraciones, y las personas utilizan “registros” diarios para evaluar su progreso, fomentando el compromiso colectivo a través de comentarios alentadores.
El uso de un lenguaje codificado permite que los participantes eviten la censura. Abreviaciones y emojis crean un vocabulario específico, haciéndolo difícil de entender para quienes no pertenecen a estos grupos. La cultura visual, que presenta cuerpos extremadamente delgados como ideales, refuerza esta tendencia, convirtiendo la escasez en un símbolo de atractivo.
Es fundamental que especialistas y padres se informen sobre estos escenarios, sobre todo con la creciente participación de usuarios jóvenes que aplican estrategias para ocultar su comportamiento. La comprensión y atención a esta problemática son cruciales para abordar el bienestar de las nuevas generaciones.

