Los Ángeles, California. – Las comunidades indígenas en Los Ángeles enfrentan barreras significativas al intentar acceder a la atención médica, debido a la falta de intérpretes y recursos en sus lenguas natales. Muchos pacientes se encuentran invisibles en un sistema sanitario que no considera sus necesidades lingüísticas y culturales.
Aproximadamente 180,000 a 200,000 indígenas oaxaqueños residen en la ciudad, donde se hablan al menos 36 lenguas indígenas. Este contexto crea un vacío crítico en la atención médica apropiada, ya que la mayoría de los servicios están diseñados en inglés y luego traducidos al español, excluyendo a aquellos que hablan lenguas como el zapoteco, el mixteco o el k’iche’.
Odilia Romero, cofundadora de Comunidades Indígenas en Liderazgo (CIELO), menciona ejemplos alarmantes sobre la falta de comunicación efectiva en clínicas. En una ocasión, un padre casi aprueba una cirugía sin comprender lo que realmente implicaba el procedimiento. Estas situaciones ponen de manifiesto que, sin acceso a intérpretes capacitados, se generan riesgos significativos para la salud de estos pacientes.
Las barreras de acceso no son nuevas, pero han sido exacerbadas por políticas migratorias y una creciente discriminación en el sistema sanitario estadounidense. Los indígenas frecuentemente reciben un trato desigual y son reacios a buscar atención médica, agravando problemas de salud que podrían ser prevenidos. La falta de educación y divulgación sobre dónde acudir contribuye a que muchos opten por remedios caseros.
La lucha por un acceso más equitativo a la atención médica continúa, con organizaciones como CIELO trabajando para empoderar a estas comunidades. La importancia de contar con profesionales de la salud que comprendan sus necesidades es vital para garantizar derechos humanos básicos relacionados con la salud y el idioma.

