Los Mates, República Dominicana. – En pleno siglo XXI, una comunidad rural enfrenta el reto de vivir sin electricidad ni servicios básicos. Aislada entre montañas y sin acceso a carreteras dignas, Los Mates parece detenido en el tiempo, lo que impacta profundamente en la calidad de vida de sus habitantes.
La comunidad, ubicada en la falda de la cordillera Septentrional, se caracteriza por su impresionante entorno natural, pero su aislamiento presenta serios inconvenientes. Con 17 viviendas y alrededor de 85 años de historia, esta localidad carece de un tendido eléctrico adecuado, y sus pobladores dependen de lámparas de gas o queroseno para iluminar sus hogares.
La agricultura es fundamental para la economía local, con cultivos que incluyen guandules, guineos, yuca y batata. Sin embargo, la falta de caminos transitables dificulta el transporte de sus productos hacia otras áreas del país, limitando las oportunidades de desarrollo. Este obstáculo se convierte en un ciclo que afecta la economía y la autosuficiencia de la comunidad.
Asimismo, el acceso a la educación para los niños de Los Mates es limitado. Las malas condiciones de los caminos impiden que muchos asisten regularmente a la escuela, un derecho básico que se ve vulnerado por distancias y la falta de transporte. Las dificultades en este aspecto reflejan una realidad distante de los avances urbanos.
El contraste entre localidades urbanas, donde se promueve la tecnología y la modernidad, y comunidades como Los Mates es notable y doloroso. Los residentes han expresado su necesidad de atención y mejoras, anhelando lo esencial: electricidad, caminos adecuados y acceso a servicios básicos que transformen sus vidas.

