Expertos analizan los niveles de atención y sugieren rutas estratégicas para implementar un modelo de salud integral y eficiente en el país.
El sistema de salud en México se estructura en tres niveles de atención: primer contacto, atención hospitalaria y de urgencias, y servicios especializados. La meta es que todos los mexicanos puedan recibir atención médica en cualquier institución, sobrepasando la fragmentación actual que involucra instituciones como el IMSS, ISSSTE y IMSS Bienestar. La integración de estos servicios busca mejorar la eficiencia y el acceso, especialmente para quienes necesitan tratamientos especializados o urgentes.
Diversos expertos coinciden en que el primer paso esencial sería fortalecer la cobertura en el tercer nivel de atención, donde se brindan servicios de alta especialidad y se capacita al personal médico. Desde esta instancia, los pacientes con condiciones complejas, como cáncer, podrían ser canalizados con mayor eficacia. Otros especialistas consideran que iniciar por el primer nivel, centrado en la atención primaria y prevención, sería vital para detectar oportunamente enfermedades crónicas como diabetes o afecciones cardiovasculares, favoreciendo una atención continua y oportuna.
En un contexto donde la atención en salud presenta desafíos de fragmentación, un modelo coordinado y universalizado significaría avanzar hacia un sistema más equitativo, con mayor calidad y eficiencia, garantizando que cada mexicano tenga acceso a la atención que requiere sin importar su institución de origen. La planificación de este proceso requiere definir claramente los niveles iniciales y las rutas de referencia entre ellos para lograr una transición ordenada y efectiva.
