Se realiza la primera recuperación controlada en el Panteón Dolores, tras décadas sin revisiones, en un esfuerzo por esclarecer casos sin resolver.
La Ciudad de México ha comenzado un programa de recuperación de restos en fosas comunes, con la apertura de la primera en el histórico Panteón Civil de Dolores. Este proceso forma parte de una estrategia para dar respuesta a las familias de personas desaparecidas, en varias ocasiones sin resultados concretos tras años de investigaciones. La iniciativa, que se realiza tras siete meses de preparación, busca fortalecer las acciones de identificación y ofrecer un cierre digno a los afectados. La selección de la fosa número 26, que contiene el mayor número de restos sin identificar, es un paso fundamental en una labor que se espera sirva como modelo para futuras intervenciones en otros sitios similares. Diversos colectivos de familiares y organizaciones forenses acompañan el proceso, vigilando que se respete el derecho de las familias a inspeccionar y participar en cada paso. Cabe destacar que el Panteón Dolores es uno de los cementerios con mayor historia de fosas comunes en la capital, un espacio que por décadas ha almacenado cuerpos no reclamados, sin una revisión sistemática previa. Expertos en ciencias forenses realizan análisis y exhumaciones con rigor técnico, con la promesa de avanzar hacia la identificación completa y transparente de los restos recuperados.
