Córdoba, Argentina. – Un grupo de investigadores ha identificado cinco genotipos de anís con propiedades químicas y agronómicas que los hacen valiosos tanto para la salud pública como para diversas industrias. Este descubrimiento presenta oportunidades para diversificar los cultivos locales y aprovechar compuestos funcionales de origen natural.
En un contexto donde la demanda de ingredientes naturales está en aumento, estos nuevos genotipos ofrecen alternativas para los productores, quienes buscan mitigar el impacto de los precios volátiles del mercado. La identificación de estos genotipos representa un avance hacia cadenas de suministro más sostenibles y resilientes.
El estudio, llevado a cabo en parcelas experimentales, incluyó análisis químicos y pruebas agronómicas. Los investigadores emplearon métodos como la cromatografía para determinar la composición de los aceites esenciales y evaluar su capacidad antioxidante y antimicrobiana. Además, se registraron características agrícolas como el rendimiento de semillas y la resistencia a plagas.
Los cinco genotipos presentan características notables. Por ejemplo, el CORD-1 tiene un alto contenido de trans-anetol y es ideal para la industria de alimentos y bebidas. El CORD-2 se destaca por su actividad antioxidante, mientras que el CORD-3 es resistente a la sequía, convirtiéndolo en una opción viable para cultivos en zonas áridas. El CORD-4 ofrece un perfil aromático complejo, y el CORD-5 muestra actividad antimicrobiana útil en la conservación natural.
El hallazgo de estas variedades podría impulsar el sector agroindustrial, permitiendo la creación de productos con ingredientes naturales y respaldados por investigaciones científicas. Además, se vislumbra la posibilidad de reducir importaciones y ofrecer alternativas sostenibles para agricultores.
Los siguientes pasos incluyen realizar pruebas piloto con productores y empresas interesadas. También se planean estudios sobre la estabilidad de los compuestos y la viabilidad de cultivarlos en rotación para promover la sostenibilidad. El avance desde este descubrimiento hacia el mercado podría generar beneficios económicos y sanitarios para la comunidad local.

