La compañía eléctrica mexicana mostró un aumento en sus ingresos y reducción en su deuda, destacando su mejor desempeño desde 2018, en un contexto de mayor productividad y respaldo gubernamental.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) logró registrar beneficios de aproximadamente 56 mil millones de pesos durante el tercer trimestre del año, consolidando un crecimiento respecto a períodos anteriores. Este resultado refleja un incremento sustancial en dos de sus principales líneas de operación: la venta de combustibles a terceros y los servicios de transporte de energía. La recuperación en estos rubros ha sido impulsada por el aumento en los precios internacionales del gas natural, elemento clave en la generación de energía en plantas de ciclo combinado, tanto públicas como privadas.
Además, la empresa estatal reportó un crecimiento en sus ingresos totales, alcanzando los 184,264 millones de pesos, con un aumento de 1.8% en comparación con el mismo período del año anterior. En el acumulado anual, las cifras se elevaron a casi 524 mil millones de pesos, lo que representa el mejor desempeño desde 2018, en medio de un escenario en el que el Estado ha brindado apoyo institucional a la compañía.
Por otra parte, la salud financiera de la CFE mostró una ligera disminución en su deuda total, que bajó un 0.7%, y una reducción del 1.9% en sus pasivos frente al cierre del ejercicio anterior. Esto evidencia una gestión económica disciplinada, disminuyendo especialmente los compromisos por arrendamiento y beneficiándose de una notable reducción en los impuestos a la utilidad, derivada de cambios en la regulación fiscal.
En un contexto donde la empresa ha sido reconstituta como una entidad pública con respaldo gubernamental, estos resultados apuntan hacia una recuperación progresiva de su eficiencia operativa y estabilidad financiera, consolidándose como un pilar en el sistema energético nacional.
