Ciudad de Buenos Aires, Argentina. – En marzo de 2026, la canasta básica del jubilado alcanzó un valor de $1.824.682, marcando un aumento del 20.51%. Esta cifra deja a muchos jubilados en una situación crítica, ya que el ingreso mínimo, complementado con un bono, solo cubre el 25% del total.
El análisis realizado por la Defensoría de la Tercera Edad, encabezada por el Dr. Eugenio Semino, apunta que esta canasta básica incluye gastos esenciales como medicación, alimentación y vivienda. El costo se ha incrementado significativamente en los últimos años, afectando a millones de jubilados que dependen de ingresos limitados.
El Dr. Semino destaca que los gastos en medicamentos ascienden a $503.600, mientras que la alimentación y la vivienda representan $410.640 y $360.150, respectivamente. Esta distribución pone de manifiesto la precariedad financiera en que viven muchos adultos mayores, con un apoyo gubernamental insuficiente para cubrir sus necesidades.
Desde el año 2010, el costo de la canasta ha ido en aumento, observándose un salto desde los $2.053 hasta los actuales $1.824.682 en 2026. A pesar de los esfuerzos del Estado por aliviar esta crisis a través de bonos, el informe concluye que estas medidas son ineficaces y apenas mitigan el verdadero problema que enfrentan los jubilados.
La situación se torna aún más urgente dado que más de cuatro millones de jubilados perciben una mínima de $369.672,3, insuficiente para satisfacer sus necesidades básicas. Esta realidad resalta la responsabilidad del Estado hacia su población más vulnerable y la urgente necesidad de reformar las políticas para mejorar la calidad de vida de los jubilados.

