Santiago, Chile. – Un reciente estudio del Centro de Estudios de Ciudad y Territorio del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) destaca que solo el 15% de las calles en Chile lleva el nombre de una mujer. Esta cifra resalta la desproporcionada representación de género en la toponimia urbana, donde predominan los nombres masculinos.
El análisis incluyó 99.344 calles en 99 comunas del país, encontrando que apenas un 36% de ellas lleva nombre de personas. De este total, solo un 5,3% corresponde a nombres femeninos, a pesar de que las mujeres constituyen más de la mitad de la población urbana. Cada calle nombrada en honor a una mujer se encuentra contrastada por más de cinco que memorializan a hombres.
La historiadora Cristina Moyano, de la Universidad de Santiago de Chile, destaca que el nombramiento de calles refleja una construcción de memoria colectiva. Según ella, estas denominaciones funcionan como un dispositivo simbólico que revela quiénes son recordados en la historia y cómo se configura la identidad de una comunidad. La escasa inclusión de mujeres en este contexto plantea preguntas sobre la representación y el reconocimiento en el espacio público.
Los datos del estudio también muestran que Gabriela Mistral es la mujer con más calles dedicadas, con un total de 108. Sin embargo, predominan las figuras religiosas o morales, lo que indica que el reconocimiento femenino en la toponimia frecuentemente se limita a roles asociados a la virtud, dejando a un lado la representación política o científica.
La falta de diversidad en la nomenclatura de calles se traduce en una experiencia urbana incompleta. Según el académico Américo Ibarra, esta situación revela una limitación en la representación simbólica y cultural del espacio público, afectando la capacidad de los habitantes de identificarse con su entorno. El debate sobre el nombre de las calles cobra relevancia en un contexto de desigualdad estructural, planteando la necesidad de revisar cómo se construye la memoria ciudadana.

