El Banco de México refuerza su postura de ajustar gradualmente las tasas, manteniendo la expectativa de nuevas reducciones para cerrar el año y proyectando un escenario moderado para 2024.
La política monetaria del Banco de México continúa orientada hacia una reducción progresiva de las tasas de interés, en línea con la recuperación económica y la lucha contra la inflación. Actualmente, la tasa de referencia se sitúa en niveles restrictivos, considerados necesarios para disminuir la presión inflacionaria y apuntalar la estabilidad financiera del país. Los análisis internos sugieren que, a medio plazo, la tasa neutral estimada por el banco central ronda aproximadamente los 2.7%, muy por debajo del nivel actual, lo que evidencia un margen de ajuste adicional.
Tras las recientes declaraciones de funcionarios del banco, especialmente de la gobernadora Victoria Rodríguez y del subgobernador Omar Mejía, quedó clara la intención de continuar con recortes graduales en las próximas semanas. La expectativa del mercado es que en diciembre se reduzca la tasa en 25 puntos base, alcanzando un cierre del año en torno al 7%. La afirmación de que este ciclo aún no ha concluido refuerza la visión de que los ajustes continuarán en los meses venideros, siempre que las condiciones económicas y de inflación sigan en línea con las perspectivas oficiales.
Este enfoque se apoya en las perspectivas de inflación de 3% al cierre de 2023, fundamentadas en la normalización de la producción agrícola, una economía estadounidense en recuperación que favorece las exportaciones mexicanas y una fortaleza del peso que ayuda a moderar los precios internos. Sin embargo, los expertos advierten que la inflación subyacente, especialmente en bienes y servicios, aún muestra cierta persistencia, principalmente por el impacto de los alimentos, donde se espera una mejoría conforme las condiciones de producción se estabilicen.
Para 2024, las proyecciones apuntan a un crecimiento moderado, impulsado por la manufactura en Estados Unidos, la inversión y un consumo interno que se recuperará gradualmente. Aunque el banco central mantiene la esperanza de que la política monetaria contribuye a reducir la inflación, también contempla que las condiciones globales y domésticas influirán en la velocidad y magnitud de las próximas decisiones de política.
