A pesar de revisiones en las perspectivas económicas y del aumento en la inflación subyacente, el banco central defiende su ciclo de recortes con argumentos de su estrategia.
La Junta de Gobierno del Banco de México reiteró su compromiso con la política monetaria frente a un entorno económico que muestra señales de desaceleración y presiones inflacionarias persistentes. La revisión de las proyecciones económicas indica que la economía mexicana cerrará el año casi estancada, con un crecimiento estimado entre 0.1 y 0.5%, ligeramente menor al pronóstico de agosto, pero sin esperar una recesión. Para 2024, el Producto Interno Bruto se prevé que crezca aproximadamente 1.1%, con una proyección adicional de 2% para 2027, reflejando una recuperación moderada.
En materia inflacionaria, el banco estima que la inflación anual llegará a 3.5% a finales de 2025 y que la inflación subyacente – indicador clave para calcular tendencias a mediano plazo – tendrá un repunte a 4.1% en 2024. A pesar de estos datos, la institución mantiene que los recortes en la tasa de interés, actualmente en 7%, continúan siendo apropiados por la dinámica económica y la trayectoria de inflación, argumentando que la estrategia es coherente con una economía en desaceleración y con las políticas internacionales flexibles.
No obstante, la credibilidad de la política monetaria es un tema de debate. Algunos analistas alertan que, dado que la inflación subyacente ha estado por encima del rango objetivo, la confianza en la autoridad monetaria puede verse afectada. La subgobernación Jonathan Heath destacó en una intervención que el banco ha logrado reducir la inflación general, pero admitió que la institución aún enfrenta retos históricos para cumplir con sus metas, enfatizando la necesidad de mantener la disciplina para reducir esas brechas en el futuro cercano.
Este escenario se presenta en un contexto de riesgos internacionales, incluyendo incertidumbre comercial, eventos geopolíticos y volatilidad financiera, que pueden influir en la estabilidad económica del país y en las decisiones de política monetaria a mediano plazo.
