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Banxico cierra 2025 con reducción de tasas y envía señales sobre próximos ajustes

El Banco de México cerró 2025 con un recorte de 25 puntos base en su tasa de interés, señalando posibles ajustes moderados en 2026 ante una inflación controlada.

Por Redacción2 min de lectura
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La autoridad monetaria eligió disminuir la tasa de interés en 25 puntos base, anticipando movimientos moderados en 2026 ante un entorno de inflación controlada.

El Banco de México concluyó el año 2025 con un ajuste a la baja en su tasa de interés principal, disminuyéndola en 25 puntos base hasta situarla en 7 por ciento. Esta decisión forma parte de una serie de recortes iniciados en agosto de 2024, que reflejan la estrategia gradual de la entidad para flexibilizar las condiciones financieras del país. A diferencia de anteriores recortes, la Junta de Gobierno dio a entender que el ciclo actual podría cerrarse en este punto, señalando que la política monetaria se mantendrá vigilante y abierta a futuros ajustes moderados. La mayoría del organismo apoyó la decisión, aunque el subgobernador Jonathan Heath votó en contra, prefiriendo mantenerla en 7.25 por ciento. Además, las expectativas para 2026 muestran una tendencia a una disminución adicional de 50 puntos base en la tasa, proyectando un cierre en 6.5 por ciento. La decisión se produce en un contexto donde la inflación subyacente aún se mantiene por encima del objetivo, lo que genera cautela en las futuras decisiones de política monetaria. Expertos consideran que estos movimientos responden a una economía que, tras años de estabilidad, busca equilibrar crecimiento con control inflacionario, en un escenario de mayor certidumbre para inversionistas y consumidores.

El ciclo de recortes responde a la necesidad de apoyar la recuperación económica y reducir el costo del dinero, fomentando el consumo y la inversión. La comunicación del banco central además refleja una estrategia de expectativas, buscando evitar movimientos abruptos que puedan afectar la estabilidad financiera. La reciente desaceleración de la inflación y el comportamiento de otros indicadores económicos permiten prever que en 2026 se continúen aplicando ajustes graduales, con especial atención a cómo evoluciona la inflación y el entorno global.

Este ajuste en la política monetaria tiene una relevancia significativa, ya que puede influir en tasas hipotecarias, créditos empresariales y en la percepción del riesgo financiero. La decisión también refleja un escenario cambiante donde la autoridad monitorea atentamente la economía, adoptando posturas que buscan un equilibrio entre crecimiento y estabilidad.

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