La Rioja, Argentina. – El Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) ha alertado sobre el creciente problema de la violencia social y su repercusión en las escuelas. La presidenta del gremio, Huser, indicó que los docentes enfrentan una sobrecarga laboral, asumiendo responsabilidades de seguridad que no pertenecen a su función.
Huser destacó que la escuela refleja la crisis social actual, donde la violencia se reproduce entre los alumnos. Esta situación representa un riesgo para el sistema democrático, ya que los jóvenes se convierten en ecos de los conflictos observados en su entorno familiar y mediático.
En cuanto a las medidas de control, Huser se refirió a la revisión de mochilas como un “nexo” necesario pero insuficiente. A pesar de su aceptación ante posibles amenazas, este tipo de medidas afectan el tiempo dedicado a la enseñanza y convierten la violencia en un obstáculo para el aprendizaje.
El gremio también subrayó la falta de profesionales en salud mental para abordar esta problemática de forma integral. SADOP exige la incorporación de equipos de salud adecuados, señalando que, aunque los docentes están dispuestos a enfrentar los desafíos, carecen de la formación para manejar crisis psicológicas o sociales.
Además, Huser apuntó al deterioro de la salud mental de los educadores exacerbado por la pandemia. El agotamiento físico y emocional ha dejado a muchos docentes en una situación vulnerable ante las agresiones. La falta de respeto hacia la figura del maestro se ha normalizado, preocupando al gremio por la impunidad con la que se presentan estas conductas.
Finalmente, Huser hizo un llamado urgente a la responsabilidad política para abordar la creciente agresividad en la sociedad. Recordó que la comunidad solía reaccionar ante la falta de civismo y ahora prevalece una preocupante pasividad. El compromiso real es vital para enfrentar esta crisis, que afecta la calidad educativa y el bienestar de toda la comunidad escolar.

