Orlando, Florida. – Las demoras en la renovación del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) han dejado a muchos beneficiarios sin empleo y temiendo detenciones. Melani Candia, una de ellas, expresó que el miedo se ha convertido en su “nueva normalidad” tras perder su trabajo debido a la expiración de su permiso.
Las esperas para la renovación de DACA han aumentado significativamente, alcanzando niveles no vistos desde 2016. Más de 500,000 beneficiarios, conocidos como “Dreamers”, han experimentado demoras que les han hecho perder su autorización de trabajo y, en muchos casos, su licencia de conducir. Este estancamiento ha creado una incertidumbre considerable entre las personas que dependen del programa.
Greisa Martínez Rosas, directora ejecutiva de United We Dream, destacó que los retrasos son más comunes que nunca. Muchos solicitantes han tenido que esperar de seis meses a un año para recibir respuestas de USCIS, mientras que el tiempo recomendado para la presentación es de 120 a 150 días antes de que expire el DACA. Algunos legisladores han iniciado acciones para preguntar a las agencias federales sobre esta situación alarmante.
Desde la implementación de DACA en 2012, el programa ha enfrentado múltiples desafíos legales y cambios en la administración. La actual incertidumbre se agrava por un fallo federal de 2025 que detiene la tramitación de nuevas solicitudes. Mientras tanto, las autoridades federales han reportado un incremento en las detenciones de beneficiarios de DACA, lo que suma a la preocupación de aquellos que todavía esperan una decisión sobre sus casos.
La situación actual de los beneficiarios de DACA se complica aún más por el panorama político. A medida que los tiempos de procesamiento se alargan, el riesgo de arrestos para aquellos que no han podido renovar su estatus sigue en aumento, generando un clima de ansiedad entre miles de inmigrantes.

