Galicia, España. – En los últimos cinco años, las cabañas del bosque se han convertido en una alternativa turística en Galicia, con un incremento del 30% en su oferta. Estas estructuras, ahora más comunes, permiten a los viajeros disfrutar de la naturaleza y desconectar del ritmo urbano.
Los complejos de cabañas han empezado a surgir entre los árboles, ofreciendo un nuevo modelo de alojamiento concebido para la relajación y el contacto con el entorno natural. La demanda ha crecido, impulsada por la búsqueda de experiencias únicas tras la pandemia. La región, con sus paisajes pintorescos, se adapta bien a estas propuestas de glamping.
Actualmente, se estima que existen entre 35 y 40 complejos de cabañas en Galicia. Desde 2020, al menos 12 nuevos proyectos han comenzado a operar, muchos de los cuales se clasifican como campings o alojamientos rurales según la normativa vigente. Esto refleja un cambio en la forma de escapar y conectarse con la naturaleza.
Expertos en turismo destacan que este fenómeno no es temporal. Representa una evolución hacia un turismo más sostenible que busca experiencias inmersivas. Galicia, con su vasta masa forestal y áreas rurales poco urbanizadas, es el escenario ideal para este tipo de propuestas turísticas.
La historia de las cabañas en Outes es emblemática. Manuel Lema y su familia impulsaron el primer modelo de este estilo de alojamiento en Galicia. Desde su apertura en 2008, la oferta ha crecido a 62 cabañas en nueve fincas. Este modelo de negocio demuestra que la conexión con la naturaleza ha adquirido nuevo significado y relevancia en el turismo contemporáneo.

