La construcción icónica de Querétaro celebra tres siglos como símbolo de amor y desarrollo.
El 15 de enero se conmemoraron 300 años del inicio de la construcción de Los Arcos de Querétaro, un emblemático acueducto que representa la destreza de la ingeniería virreinal. Esta obra fue impulsada por el Marqués de la Villa del Villar del Águila, Juan Antonio de Urrutia y Arana, quien realizó importantes aportes tanto financieros como en el diseño.
Construida entre 1726 y 1738, la estructura cuenta con 74 arcos y se extiende a lo largo de 1,298 metros. En 1996, la UNESCO reconoció su importancia al declararla Patrimonio de la Humanidad. Visitar el mirador o la plaza de Los Arcos es una experiencia única que permite apreciar la majestuosidad de esta obra.

