Líderes campesinos alertan que el precio real sería de 10 a 12 pesos por kilo, pero el mercado mantiene un valor promedio de 27 pesos, afectando a productores y consumidores.
En México, la tortilla, uno de los alimentos básicos de la dieta nacional, enfrenta una considerable disparidad entre su costo real y el precio al que se comercializa en la actualidad. A pesar de que el producto recibe apoyos del gobierno a través del Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla y está exento del Impuesto al Valor Agregado, su precio promedio en el mercado alcanza los 27 pesos por kilo, significativamente por encima del valor estimado de 10 a 12 pesos que, según expertos, debería tener si se vendiera de manera justa.
Organizaciones campesinas y líderes del movimiento social han señalado que los productores venden sus productos por debajo de los costos de producción, generando una tensión entre la sustentabilidad del campo y el bolsillo del consumidor. La brecha en los precios refleja la problemática estructural del sector agrícola, donde los insumos y procesos productivos siguen enfrentando altos costos, a la vez que la demanda popular mantiene precios elevados en las tiendas y tortillerías.
En un contexto donde la seguridad alimentaria y la estabilidad de precios son temas prioritarios, la Secretaría de Gobernación recalibró las políticas para estabilizar el costo de la tortilla, con un compromiso de reducir su precio en al menos un 5% en los próximos seis meses. Esta medida busca aliviar la carga económica en los hogares mexicanos, especialmente en las clases más vulnerables.
Este escenario resalta la complejidad de equilibrar las políticas públicas que apoyan al productor y la accesibilidad de un alimento esencial para la población, en un entorno donde los precios internacionales de maíz y otros insumos influyen considerablemente en el mercado mexicano.
