Zapopan, Jalisco. – A pesar de los esfuerzos de la DEA en los 90 por desmantelar cárteles de drogas, estos se transforman y multiplican. Recientemente, la inteligencia militar ha rastreado más de 80 organizaciones criminales en el país, superando las ocho identificadas en 2013.
Guadalupe Correa, analista, indica que la creciente militarización de la lucha contra el narcotráfico ha llevado a los cárteles a organizarse de forma más horizontal, creando alianzas que les permiten adaptarse. Esta flexibilidad es clave para su supervivencia, incluso ante la posible caída de líderes como ‘El Mencho’.
La corrupción arraigada en diversas instituciones facilita la expansión de estas organizaciones. José de Jesús Gallegos Álvarez, ex titular de Turismo en Jalisco, fue asesinado en 2013 en un contexto de lucha entre cárteles, evidenciando el riesgo de aquellos vinculados a este entorno. El asesinato del exgobernador Jorge Aristóteles Sandoval dos años después destaca la violencia prevalente.
Carlos Vilalta, investigador del CIESAS, señala que para frenar la expansión de los cárteles, es imprescindible desarticular las redes empresariales que enmascaran el dinero ilícito. La falta de movilidad social y las oportunidades limitadas favorecen la corrupción y la violencia. La solución no sólo involucra el tráfico de drogas, sino también sectores como la minería y la tala.
El operativo contra ‘El Mencho’ puede ofrecer una aparente victoria al gobierno de Claudia Sheinbaum ante la presión de EE. UU. Sin embargo, muchos analistas advierten que esto podría complicar aún más la situación en zonas como Tierra Caliente, donde los habitantes temen una escalada de violencia con cárteles luchando por el control territorial.

