Tapalpa, Jalisco. – Un operativo conjunto del Ejército Mexicano, la Marina y la Guardia Nacional ha marcado un hito en la lucha contra las organizaciones criminales en México. Este movimiento proporciona un nuevo enfoque en la estrategia de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum, alejándose de la política de “abrazos, no balazos” implementada durante el sexenio anterior.
La intervención, que contó con el apoyo de personal de inteligencia de Estados Unidos, permitió una actuación más contundente contra grupos delictivos que habían operado con cierta impunidad. La autorización de usar artillería aérea fue especialmente destacada por los comandos, algo que había sido negado en el pasado. Los resultados del operativo han sido recibidos con reconocimiento en varias esferas de la política mexicana.
Organizaciones y políticos de diversas facciones han aplaudido este esfuerzo. El Partido Revolucionario Institucional (PRI), en un comunicado, reconoció la labor de la Secretaría de la Defensa Nacional y enfatizó la necesidad de una política de seguridad firme y coherente. Esto indica un cambio en el discurso, que anteriormente estaba sumido en críticas hacia los enfoques de seguridad del pasado.
Sin embargo, a pesar de los avances, el secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, enfrenta desafíos significativos dentro de su propio partido, Morena. Aún persisten grupos criminales que buscan obstaculizar el nuevo enfoque. La cooperación con Estados Unidos será vital para desmantelar completamente estas redes que se habían sentido protegidas anteriormente.
La reciente operación tuvo un costo en vidas, con elementos de las Fuerzas Armadas y Guardia Nacional heridos. El saldo reflejó la necesidad de un esfuerzo continuo en la lucha contra el crimen organizado, una tarea que debería haberse mantenido activa en todos los momentos de la historia reciente del país.

