La decisión garantiza transparencia y competencia en el proceso, con restricciones a empresas chinas y avances en obras clave para la navegabilidad nacional.
La próxima licitación para la concesión del dragado y balizamiento de la Hidrovía Paraná-Paraguay avanza después de un período de espera y de la apertura del plazo para presentar observaciones por parte de los interesados. La convocatoria, considerada vital para la estructura productiva del país, cuenta con respaldo técnico y jurídico de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que refuerza su transparencia y competitividad.
Este proceso, impulsado con respaldo del gobierno nacional, especialmente de actores clave como las agroexportadoras, la Bolsa de Comercio de Rosario y los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos, busca fortalecer la infraestructura fluvial y reducir la dependencia de empresas chinas en el proyecto. La cláusula más significativa prohíbe la participación de firmas controladas por agencias estatales de China, excluyendo a la subsidiaria de la Corporación de Construcción y Construciones Shanghai Dredging, vinculada al gigante asiático.
El cambio en el pliego busca también facilitar la participación de compañías europeas como Jan de Nul, DEME y Boskalis, que han sido actores tradicionales en el mantenimiento de la vía fluvial. Además, se modificaron aspectos financieros y logísticos, como la transferencia de responsabilidades en costos de seguridad al Estado y la profundización del río hasta 40 pies en tramos clave, incluyendo brazos inferiores que aseguran puertos en Entre Ríos. Estos ajustes responden a intereses regionales y alianzas políticas, incluyendo a figuras del PRO.
Este proceso refleja un momento de tensión en la arena geopolítica internacional, donde Estados Unidos mantiene una postura cautelosa respecto a China en proyectos estratégicos argentinos. La exclusión de empresas chinas no solo responde a consideraciones técnicas sino también a un contexto de alineamientos políticos y de seguridad.
La relevancia de esta licitación radica en su impacto en la conectividad y competitividad de Argentina en el comercio internacional, además de marcar un claro ejemplo de cómo las relaciones geopolíticas influyen en decisiones de infraestructura que afectan a toda la región.
