Las entradas de dinero de Estados Unidos a familias mexicanas registran su menor nivel en años, ante una caída en la fuerza laboral migrante.
En octubre, las remesas enviadas desde Estados Unidos a México alcanzaron aproximadamente 5 mil 635 millones de dólares, cifra que, pese a ser la más alta del año, representa una disminución del 1.7 por ciento respecto al mismo mes del año previo. Este descenso marca el séptimo mes consecutivo en que las transferencias disminuyen en comparación anual, reflejando un cambio en la dinámica económica de los migrantes mexicanos en Estados Unidos.
El análisis explica que la reducción en las remesas está vinculada a una menor participación laboral de mexicanos en Estados Unidos, motivada en parte por las políticas migratorias restrictivas adoptadas en los últimos años. La disminución en la incorporación de migrantes mexicanos al mercado laboral estadounidense arrastra consigo menos remesas envíadas a sus familias en México. La Secretaría de Economía estima que, pese a esta tendencia a la baja, estos flujos seguirán siendo fundamentales para millones de hogares en el país, con valores cercanos a los 61 mil millones de dólares en el próximo año.
Este fenómeno refleja las dificultades enfrentadas por la población migrante, particularmente en un escenario donde las políticas migratorias estrictas, como las implementadas durante la administración anterior en Estados Unidos, continúan afectando la estabilidad laboral de los mexicanos en ese país. La caída en estas transferencias también plantea desafíos para la economía mexicana, que depende en gran medida de estos recursos para sustentar el consumo y el desarrollo social en diversas regiones.
