La Familia Real británica avanza en la desposesión formal del título tras acusaciones de abuso sexual y en medio de escándalos que amenazan su imagen.
El Palacio de Buckingham anunció que ha iniciado un procedimiento formal para retirar el título de príncipe a Andrés, hijo de la fallecida reina Isabel II de Inglaterra. La decisión se toma en medio de las acusaciones de abuso sexual que pesan contra él, las cuales han generado controversia y presiones sobre la institución monárquica. Aunque Andrés residía en Royal Lodge, protección legal que le permitió mantenerse en esa propiedad, ahora se le ha informado que debe abandonar dicho alojamiento y buscar un domicilio privado en otra ubicación, posiblemente en la finca de Sandringham, en Norfolk. Laenzamiento de esta medida refleja un compromiso de la monarquía con la transparencia y la protección de víctimas de abusos, además de responder a la presión pública derivada del vínculo del príncipe con Jeffrey Epstein, condenado por tráfico sexual de menores. La decisión se produce en un contexto donde la figura de la monarquía enfrenta desafíos para mantener su legitimidad tras décadas de escándalos y crisis institucionales.
