La realeza británica inicia formalmente el proceso para retirar los honores y residencias del duque de York tras escándalos y acusaciones de abuso.
En un movimiento decidido, la corona británica ha comenzado a despojar al duque de York de sus títulos reales y residencias, en respuesta a las crecientes controversias por su relación con Jeffrey Epstein, el conocido pederasta condenado. La decisión implica la transferencia del príncipe Andrés a una vivienda privada alternativa y la retirada oficial de su título de príncipe y duque de York, títulos que ha ostentado desde su matrimonio en 1986. La medida se produce después de que se revelaran detalles sobre su estrecha amistad con Epstein y su intención de seguir residiendo en la lujosa Royal Lodge, ubicada en Windsor, sin pagar alquiler. Aunque Andrés ha negado las acusaciones de abuso, la presión social y política fue determinante para que la monarquía tomara esta postura. Como parte de las nuevas disposiciones, sus hijas mantienen sus títulos de princesas, heredados por su condición de nietas del rey. La situación refleja un momento de crisis para la institución y su necesidad de mantener la reputación ante los escándalos que afectan a miembros de la familia real.
Además, esta decisión evidencia los esfuerzos internos por limpiar la percepción pública de la monarquía en medio de enfrentamientos legales y públicos sobre conductas pasadas de sus integrantes. Expertos destacan que, si bien la monarquía busca preservar la figura institucional, los casos de daño a la imagen generan profundas transformaciones en su estructura y representatividad.
