La actividad manufacturera continúa en declive en EE. UU., Europa y Asia, pese a ciertos signos positivos en Reino Unido y el sudeste asiático, reflejando un contexto económico desafiante.
La producción industrial en varias de las principales economías del mundo ha experimentado una tendencia decreciente en los últimos meses, evidenciando un escenario complejo para el sector manufacturero global. En Estados Unidos, se consolidó el noveno mes consecutivo de contracción, impulsado por una reducción en la demanda de pedidos y un incremento en los costos de insumos, lo que ha limitado la recuperación económica del país.
En la zona euro, especialmente en Alemania, la mayor economía del bloque, la actividad manufacturera se desplomó, con un deterioro en las condiciones empresariales y una rápida pérdida de empleos, argumentando un impacto negativo derivado de factores como los aranceles comerciales, la competencia de China y la incertidumbre económica generalizada. La tendencia se repite en China, donde la producción manufacturera registró una ligera contracción por octavo mes consecutivo, aunque a un ritmo menor, reflejando un entorno de menor crecimiento para la economía más grande del mundo.
Por otro lado, países como Italia lograron un crecimiento en su sector en noviembre, y Reino Unido experimentó su primer aumento de actividad manufacturera desde septiembre del año pasado, gracias a una mayor demanda interna y una mejora en pedidos internacionales. En Asia, Japón mantuvo una tendencia negativa, con pedidos en descenso, al igual que Corea del Sur, cuya actividad se redujo por segundo mes, aunque sus exportaciones mostraron crecimiento en chips y automóviles, impulsadas por acuerdos comerciales recientes.
El persistente debilitamiento en los sectores manufacturers evidencian los efectos de las tensiones comerciales y las dificultades de recuperación en mercados clave, afectando la economía mundial con un panorama de menor dinamismo en la producción y las exportaciones.
