Los hondureños eligieron a sus autoridades en un proceso marcado por la participación y tensiones, en una jornada decisiva para el país.
Las instituciones electorales de Honduras concluyeron el proceso de votación tras extender una hora el cierre de los centros por la alta participación ciudadana. La jornada transcurrió sin incidentes mayores, pese a reportes de urna dañada y algunos retrasos en la apertura. Miles de hondureños, incluyendo numerosos adultos mayores, acudieron a las urnas desde temprano para definir el rumbo político del país, que busca consolidar su democracia en medio de acusaciones de fraude y presencia de tensiones políticas.
Las elecciones, que se desarrollan en medio de una profunda polarización, incluyen la selección del presidente y otros cargos clave. Participan cinco partidos políticos y cuatro candidatos presidenciales, entre ellos la líder del partido en el poder, que buscan suceder a la actual mandataria Xiomara Castro. Los comicios, considerados críticos para Honduras, enfrentan además el desafío de garantizar transparencia y evitar injerencias externas, en un contexto donde las Fuerzas Armadas fueron recordadas a mantener su deber apolítico.
En antecedentes, estas elecciones representan un paso más en un proceso democrático que, desde su restauración en 1980 tras décadas de gobiernos militares, ha enfrentado repetidos desafíos relacionados con la estabilidad política y la corrupción. Los primeros resultados preliminares se esperan unas horas después del cierre, en una jornada que decidirá el liderazgo del país por los próximos años.
