La inestabilidad del canciller Juan Ramón De la Fuente y las amenazas de ajustes en el gabinete reflejan la creciente incertidumbre en la política exterior mexicana frente a EE. UU.
La situación del canciller Juan Ramón De la Fuente atraviesa un momento de tensión tras la escalada en las relaciones bilaterales con Estados Unidos, generando especulaciones sobre posibles cambios en el equipo gubernamental. La estrategia diplomática del titular de Relaciones Exteriores ha sido percibida como tibia frente a los recientes ataques de EE. UU. en el Pacífico y en aguas mexicanas, provocando que el gobierno mexicano refuerce las reuniones con diplomáticos estadounidenses y militares para buscar una postura clara ante eventuales acciones militares. De la Fuente ha evitado emitir condenas directas y mantiene su política de enviar notas diplomáticas reservadas, sin mayor seguimiento por parte de Washington, en un contexto en el que la opción de un cambio en el gabinete se vuelve cada vez más probable. Entre las opciones barajadas están el traslado de De la Fuente a Secretaría de Educación o su reemplazo por Marcelo Ebrard, quien actualmente participa en conversaciones con el equipo comercial de Donald Trump en Corea del Sur. Estos movimientos ocurren en medio de una renegociación del T-MEC y en un escenario de alta incertidumbre respecto a la política exterior del país.
