Ciudad de Panamá, Panamá. – El 23 de febrero, las autoridades panameñas exigieron la toma de control de dos puertos, provocando la salida forzada de empleados de PPC. Este acto desencadenó una protesta formal por parte del gobierno de Hong Kong, resaltando las tensiones entre China y Panamá.
En Perú, un tribunal limitó la supervisión regulatoria local sobre el mega-puerto de Chancay, lo que generó preocupaciones en la administración Trump sobre la erosión de la soberanía peruana. Mientras tanto, Chile está evaluando la conexión de un cable de fibra óptica submarino con Hong Kong, lo que provocó restricciones de visa impuestas por Estados Unidos a funcionarios chilenos.
Una investigación del Comité Selecto de Estados Unidos sobre China reveló la presencia de al menos once instalaciones espaciales vinculadas a la República Popular China en varios países de la región. Estas instalaciones tienen capacidades de doble uso y están asociadas con entidades del Ejército Popular de Liberación, lo que ha generado alarma en la comunidad internacional.
Los gobiernos de Colombia y Uruguay están fortaleciendo relaciones con China. Colombia, presidida por el pro tempore de CELAC, busca avanzar en un plan de acción conjunto. Por su parte, el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, firmó más de doce acuerdos en ciencia y tecnología durante su visita a China. Este acercamiento refuerza la creciente influencia china en la región.
Además, el presidente de Honduras, Nasry Asfura, está reconsiderando el reconocimiento diplomático a Taiwán, mientras el Congreso peruano destituyó a su presidente José Jerí tras un escándalo por reuniones con un empresario chino. El contexto actual sugiere un incremento en la colaboración entre América Latina y China, junto con el surgimiento de complicaciones geopolíticas.

