Esta declaración surge días después de que Estados Unidos llevara a cabo una operación militar para capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, quien ahora enfrenta un juicio federal en Nueva York por narcoterrorismo. El gobierno de Trump ha reafirmado su disposición a actuar unilateralmente para proteger sus intereses de seguridad nacional, y el propio mandatario ha reiterado la importancia estratégica de Groenlandia para asegurar las rutas marítimas del Ártico.
Stephen Miller, jefe adjunto de Gabinete de la Casa Blanca, enfatizó la necesidad de control sobre la isla, cuestionando la autoridad de Dinamarca sobre el territorio autónomo. Por su parte, Jeff Landry, enviado especial de Trump para Groenlandia, defendió la independencia de la isla y sugirió que el presidente busca acuerdos económicos y oportunidades comerciales, descartando un uso de la fuerza.
Ante estas afirmaciones, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, expresó seriedad ante las intenciones de Trump, advirtiendo sobre las graves consecuencias de un ataque de un país miembro de la OTAN a otro, lo que pondría en riesgo la alianza y la seguridad regional establecida tras la Segunda Guerra Mundial.
