Bogotá, Colombia. – A menos de un mes de las elecciones presidenciales, los candidatos colombianos ajustan sus estrategias de campaña, buscando alianzas a nivel internacional. Figuras como Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella adoptan posturas que reflejan las tensiones políticas y sociales que enfrenta el país.
Iván Cepeda, candidato del oficialismo, se ha asociado con líderes progresistas como Lula da Silva y Pedro Sánchez, reforzando su imagen en el contexto electoral. De la Espriella, en contraste, se muestra junto a Donald Trump y promueve políticas de seguridad inspiradas en Nayib Bukele, alineándose con la derecha global. Este escenario evidencia la polarización y la lucha por la legitimidad dentro y fuera de Colombia.
La violencia política ha marcado esta elección, especialmente tras el asesinato del candidato Miguel Uribe el año pasado y las crecientes denuncias de amenazas a políticos. En este panorama, la renegociación de la paz con disidencias de las FARC presenta un desafío adicional para los contendientes, afectando la percepción pública de sus candidaturas.
Paloma Valencia, candidata vinculada al uribismo, también participa activamente en la búsqueda de apoyo internacional, alineándose con la oposición venezolana y haciendo gestos hacia figuras de la política argentina. La preocupación por la seguridad electoral se ha intensificado, dado el contexto de amenazas y el ambiente de división que caracteriza el clima electoral.
El análisis de expertos sugiere que, aunque las alianzas internacionales son significativas, el verdadero impacto se juega en el ámbito doméstico. La proyección externa puede influir, pero la decisión de los votantes estará determinada por sus percepciones sobre las soluciones a crisis internas, incluida la violencia y la corrupción.

