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El Banco Central evalúa modificar la medición de morosidad para ocultar vulnerabilidades financieras

El Banco Central evalúa cambios en la medición de morosidad para disminuir artificialmente las cifras, ante un aumento en la fragilidad del sistema financiero argentino.

Por Redacción2 min de lectura
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La posible revisión metodológica busca suavizar las cifras oficiales, en medio de una tendencia alarmante en el nivel de incumplimiento en créditos argentinos, mientras la economía enfrenta crecientes desafíos.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) contempla un cambio en la fórmula utilizada para calcular la morosidad en el sistema financiero, con el objetivo de reducir artificialmente las cifras que reflejan la salud de las instituciones bancarias. Esta maniobra, que ha sido señalada en análisis independientes, busca disipar las alertas sobre la creciente fragilidad del sector bancario ante un contexto económico complicado.

En los últimos meses, la morosidad total del sistema financiero argentino ha escalado a cerca del 7%, un nivel que no se registraba en una década. Particularmente, la morosidad en préstamos personales ha llegado a registrar un 10,1%, mientras que en créditos otorgados a empresas ha bajado ligeramente a 5,6%. Estas cifras evidencian una situación financiera cada vez más precaria para los sectores más vulnerables de la economía, en un escenario donde gran parte de la población enfrenta dificultades para cubrir sus obligaciones básicas.

El aumento en los niveles de impago refleja una pérdida de capacidad de pago, que no puede ser disimulada solo con cambios estadísticos. La situación ya impacta en los balances de los principales bancos del país, como Banco de Galicia, Santander, BBVA y Supervielle, que enfrentan márgenes comprimidos, incrementos en las provisiones y una reducción en sus ganancias. Expertos advierten que, si bien la manipulación estadística puede ofrecer una apariencia de estabilidad, las realidades subyacentes del sistema financiero son duras y difíciles de maquillarse a largo plazo.

Este fenómeno adquiere mayor relevancia en un contexto donde Argentina debe afrontar el pago de aproximadamente 57 mil millones de dólares en deuda en el próximo año y medio. La elevada morosidad, sumada a una escasez de reservas internacionales que hoy rondan los 17.900 millones de dólares en rojo, amplifica los riesgos de una crisis de confianza que podría derivar en una retirada masiva de depósitos. La historia económica reciente del país muestra que los intentos de encubrir problemas financieros han derivado en recesiones profundas y crisis de deuda.

El análisis del Banco Central parece seguir una tendencia reciente de modificar metodologías para evitar que ciertos indicadores, como la recesión o la inflación, se vuelvan alarmantes. La posible redefinición del cálculo del ratio de morosidad, que actualmente mide los créditos en atraso en relación con el total de la cartera, busca suavizar los resultados oficiales. Sin embargo, expertos indican que estas acciones no cambian la realidad del potencial riesgo y subrayan la importancia de una mayor transparencia para gestionar expectativas y evitar desconfianza en el sistema financiero.

Este movimiento se enmarca en una estrategia que ha sido aplicada anteriormente en ámbitos como la medición de inflación y la actividad económica, con el fin de ganar tiempo frente a la presión de los indicadores negativos. La efectividad de tales cambios, sin embargo, es cuestionada, ya que no modifican las condiciones estructurales que hacen que las cifras reales sean más alarmantes de lo que muestran los datos maquillados.

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