La falta de contratos adecuados y la caída en la inversión en YPF incrementaron el precio del gas, afectando la economía y el abastecimiento energético nacional.
La gestión del sector energético en Argentina enfrentó dificultades este invierno debido a una planificación inadecuada, resultando en una importante escalada en los costos del gas producido en Vaca Muerta. La cartera de Energía, dirigid a por María Tettamanti, no cerró a tiempo los acuerdos necesarios para garantizar el abastecimiento durante la temporada fría, lo que llevó al gobierno a tener que comprar gas en el mercado spot a precios casi el doble de los pactados inicialmente.
Originalmente, el Plan Gas establecía un valor de aproximadamente 4,5 dólares por millón de BTU, pero en la práctica, se pagaron hasta 7,5 dólares en las compras de emergencia, generando un gasto adicional que recayó en los usuarios a través de tarifas más altas. La situación se agravó con la reducción en la exploración y producción convencional por parte de YPF, uno de los principales actores del sector, dejando a varias zonas del país, incluyendo centros industriales y hogares, con insuficiente suministro de gas en medio de temperaturas extremas.
Este escenario evidenció una falta de planificación y estrategia en una de las áreas más críticas para la economía argentina. La Secretaría de Energía permitió pagar fuera de los contratos habituales para ampliar reservas, pero los resultados no fueron los esperados. La red de transporte de gas operaba al 70% de su capacidad durante la ola polar, ocasionando cortes y restricciones. Además, el aumento del dólar y la decisión de no ajustar tarifas de manera automática, ha incrementado los costos en términos en dólares, afectando la economía y las finanzas públicas del país. La situación pone en evidencia la necesidad de una gestión más eficiente en la planificación energética para evitar impactos económicos y sociales en futuras temporadas.
