La ciudad tabasqueña, considerada tranquila, ha sido sacudida por enfrentamientos, motines y ataques vinculados a grupos criminales en 2024.
Villahermosa, la capital de Tabasco, que en años recientes había mantenido una aparente calma, ha experimentado una escalada violenta en lo que va de 2024. Los episodios de violencia se intensificaron tras una serie de enfrentamientos entre cárteles y acciones criminales que han puesto en jaque la seguridad de sus habitantes. La percepción de seguridad en la ciudad se ha visto mermada, reflejada en cifras alarmantes y en el temor de la población, que ha cambiado su comportamiento cotidiano y ha impuesto su propio toque de queda.
El 22 de diciembre de 2024, un tiroteo en un exclusivo club de Villahermosa señaló un punto de inflexión. La versión oficial que afirmó una persecución entre vehículos fue desmentida por la realidad en las calles: se trató de una confrontación entre grupos criminales vinculados a La Barredora y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Posteriormente, se registraron motines en penales, quema de vehículos y ataques en lugares públicos, confirmando que la ciudad ya no está exenta de la violencia que azota varias regiones del país. El ataque en un centro nocturno dejó seis muertos y múltiples heridos, en una acción que fue atribuida a la disputa por el control del territorio.
Las autoridades de seguridad enfrentan una situación complicada. Las olas de violencia reflejan la presencia y la lucha interna de organizaciones criminales que buscan establecer su dominio en la región. La historia de corrupción y control policial en la zona ha favorecido la expansión de estos grupos, generando un ambiente de inseguridad que impacta a la población y limita la actividad económica y social en la ciudad. Hasta la fecha, las cifras oficiales reportan cerca de 250 muertos en lo que va del año, consolidando a Villahermosa como una de las zonas más peligrosas de México en 2024.
A pesar de todo, aún persisten en algunos sectores las muestras de resistencia y esperanza en la recuperación del orden y la paz. La historia de Villahermosa muestra cómo el escenario de violencia se ha convertido en un reflejo de las luchas por el poder en el narco y la impunidad que durante años han marcado el rumbo de varias ciudades mexicanas. La prioridad ahora es que las autoridades logren fortalecer sus capacidades para devolver la serenidad a sus habitantes y evitar que esta tendencia se convierta en una crisis definitiva.
