El tráfico marítimo de hidrocarburos ilícitos, vinculado al CJNG, revela alta sofisticación y conexiones internacionales en el contrabando mexicano.
El crimen organizado en México ha llevado su contrabando de combustible a un nivel de sofisticación que implica el uso de buques para transportar hidrocarburos ilícitos. La megared del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que controla gran parte del mercado de contrabando en el país, ha establecido un operativo logístico que incluye embarcaciones de carga desde Estados Unidos hacia puertos mexicanos. En los últimos años, las autoridades mexicanas y estadounidenses han detectado envíos marítimos relacionados con empresas de fachada y procesos aduaneros complicados, donde se declaran productos como lubricantes, aunque las investigaciones sugieren un trasfondo ligado al comercio clandestino de diésel y gasolina de baja calidad. La presencia de estas actividades en los puertos, sumada a las sanciones internacionales y la expansión del CJNG, señala una red muy bien coordinada y con conexiones fuera del país. La operación de buques en la frontera marítima refleja un cambio estratégico que incrementa la dificultad para la fiscalización y combate del contrabando de hidrocarburos. La lucha contra estas actividades ilícitas sigue siendo un desafío complejo para las autoridades, que buscan desmantelar las redes y aislar al cártel de sus recursos logísticos y financieros.
