La presidenta de México atribuye parte de la violencia en Guanajuato a la permanencia de un fiscal que supuestamente generó daños institucionales, mientras compara la situación con Querétaro.
La presidenta de México abordó las causas principales de los altos índices de violencia en Guanajuato, señalando que la prolongada gestión de un fiscal en la entidad ha contribuido al deterioro de la seguridad pública. Aunque no mencionó nombres específicos, se refirió a un fiscal que estuvo en el cargo por casi 16 años, tiempo durante el cual la entidad enfrentó fases de incremento en homicidios dolosos y dificultades en la procuración de justicia. Este periodo estuvo marcado por una fuerte presencia de grupos delictivos y confrontaciones internas, fenómenos que complicaron las estrategias de seguridad locales.
La diferencia en los niveles de delincuencia entre Guanajuato y Querétaro, estado con características similares en administración política, radica en factores internos propios de cada entidad. Mientras Querétaro ha logrado mantener bajos índices delictivos, Guanajuato ha sufrido de una pugna entre organizaciones criminales que enfrenta obstáculos institucionales. La mandataria destacó que para revertir esta tendencia, es imprescindible realizar una profunda transformación dentro de la Fiscalía estatal, fortaleciendo su identidad y su relación con la justicia.
A nivel federal, se reafirmó que el apoyo a los estados es parejo, aunque las condiciones locales influyen en los resultados. La evaluación de las estrategias y la reestructuración interna en la Fiscalía son vistos como pasos fundamentales para reducir la violencia en Guanajuato, en un contexto donde la pugna criminal y la gestión institucional son conceptos decisivos para entender la crisis de seguridad.
