El Congresista
Guanajuato

Paramédicos: Héroes Anónimos en Navidad y Año Nuevo

La labor incansable de paramédicos como Cristian Guardado Cabrera se destaca durante Navidad y Año Nuevo, enfrentando emergencias con profesionalismo y humanidad.

Por Redacción2 min de lectura
Compartir
Compartir esta nota

Irapuato, Guanajuato. – Existen profesiones que, por su naturaleza, no conocen de descansos. Son labores esenciales que continúan activas durante festividades como Navidad y Año Nuevo, salvando vidas en momentos cruciales, a menudo sin el reconocimiento público.

Los paramédicos son un claro ejemplo de esta dedicación. Cristian Giovanni Guardado Cabrera, con una década de experiencia en atención prehospitalaria, es uno de ellos. Su labor se desarrolla tanto en instituciones públicas como privadas.

La vocación de Guardado Cabrera surgió en su infancia, marcada por la impotencia de no poder ayudar a familiares enfermos. Esta experiencia lo impulsó a unirse como voluntario al Cuerpo de Bomberos a los 17 años, donde descubrió el impacto del trabajo en ambulancia y la importancia de la atención oportuna.

Posteriormente, se formó profesionalmente en la Escuela de Técnicos en Urgencias Médicas (TUM) de la Cruz Roja, consolidando su deseo de ayudar a los demás. Durante sus diez años de servicio, ha enfrentado situaciones difíciles, especialmente al atender a niños en accidentes automovilísticos, a menudo relacionados con el consumo de alcohol por parte de adultos.

El paramédico destaca la importancia del acompañamiento psicológico para manejar la carga emocional de su trabajo, ya que las experiencias intensas pueden ser difíciles de dejar atrás al regresar a casa. Por ello, el apoyo psicológico periódico es fundamental para desahogar y procesar estas situaciones.

Sin embargo, también hay momentos de gran satisfacción. Cristian ha asistido numerosos partos de emergencia, algunos tan memorables que los padres han decidido nombrar a sus hijos en su honor, un hecho que lo llena de orgullo.

Ser paramédico, explica, requiere temple, rapidez, preparación constante y la capacidad de mantener la calma bajo presión, sin perder la empatía. Subraya que no se trata de insensibilidad, sino de actuar con profesionalismo para garantizar la atención al paciente.

Durante la temporada decembrina, la actividad se intensifica. Los accidentes automovilísticos y las lesiones por pirotecnia, particularmente en niños, aumentan significativamente. Las quemaduras en diversas partes del cuerpo son comunes en estas fechas.

A corto plazo, Cristian busca mantenerse actualizado en nuevos protocolos médicos, mientras que a largo plazo aspira a integrarse a sistemas de emergencia más especializados. A pesar de los riesgos y el desgaste físico y emocional, no duda en afirmar que volvería a elegir esta profesión, sintiéndose orgulloso de sus logros y comprometido con su camino.

Mientras gran parte de la sociedad celebra, descansa o da la bienvenida al Año Nuevo, paramédicos como Cristian Guardado permanecen en servicio, demostrando que la emergencia no entiende de calendarios, sino de compromiso, vocación y humanidad.

¿Te gustó esta nota?
Compartir esta nota