GUANAJUATO, GUANAJUATO. – El Congreso de Guanajuato aprobó la solicitud de una deuda de hasta 8 mil millones de pesos, de los cuales la mitad se destinará a la construcción del Acueducto Solís-León, en medio de protestas de campesinos que se oponen al proyecto por considerar que afecta la disponibilidad de agua del Lago de Chapala.
La votación, que resultó con 24 votos a favor y 12 en contra, contó con el apoyo de diputados del PAN, PRI, MC, PVEM y PRD, mientras que Morena y PT votaron en contra. La decisión se tomó ante la presencia de manifestantes de la Central Campesina Independiente (CCI) que expresaron su rechazo al acueducto.
Este endeudamiento eleva la deuda histórica de Guanajuato a 17 mil millones de pesos, superando el saldo actual de casi 9 mil 500 millones. La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo ha defendido la obra, argumentando que el agua para el acueducto proviene de la tecnificación del Distrito de Riego 011 y no representa un volumen adicional.
El megaproyecto, que implica una inversión de 15,000 millones de pesos y una extensión de 187 kilómetros, busca abastecer a Celaya, Salamanca, Irapuato, Silao y León. Sin embargo, enfrenta resistencia no solo en Guanajuato, sino también en Jalisco, donde el alcalde de Chapala, Alejandro de Jesús Aguirre Curiel, informó la interposición de cerca de 5,000 amparos para frenar la obra.
Las autoridades de Jalisco expresan preocupación por la supervivencia del Lago de Chapala, principal fuente de sustento para las familias de la Ribera. Además, se han señalado presuntas irregularidades en el Manifiesto de Impacto Ambiental, incluyendo la mención errónea de ríos y la clasificación de información del proyecto como reservada por cinco años bajo argumentos de seguridad nacional.
