Ciudad de León, Guanajuato. – La película “Altas capacidades”, dirigida por Víctor García León, aborda el tema de la elección de centros educativos, resaltando cómo las familias trabajadoras buscan salir de la educación pública hacia instituciones privadas. Esta comedia dramática ilustra la presión social y las contradicciones que enfrentan muchas familias que aspiran a mejorar su posición social.
La historia presenta a unos padres dispuestos a asumir los prejuicios clasistas en su afán de matricular a su hijo en un colegio privado exclusivo. El filme muestra cómo estos progenitores, deseosos de escapar de su realidad, se enredan en un discurso que los lleva a concebir su identidad a través del prestigio asociado a la educación. Este deseo de ascenso social se transforma en un motivo de burla y exclusión.
La narrativa revela la falta de atención hacia el interés genuino del menor, ya que los padres proyectan sobre él sus propios temores y aspiraciones. Este fenómeno se manifiesta en un entorno donde la clase media aspiracional ya no oculta sus actitudes elitistas. En un pasaje clave, uno de los personajes, interpretado por Israel Elejalde, intenta justificar su elección educativa con argumentos débiles y poco convincentes, hasta que su jefe, consciente de la realidad social, cuestiona dicha elección.
El filme también expone un aspecto crucial: muchos centros privados en España reciben financiación pública, lo que permite a algunas familias acceder a escuelas que de otro modo no podrían costear. Este hecho contribuye a la percepción errónea de pertenecer a una clase social superior, al tiempo que invisibiliza la realidad de quienes solo tienen acceso a la educación pública.
Resulta paradójico que, en medio de esta búsqueda por la “mejor” educación, la respuesta más sencilla pase desapercibida: el colegio público más cercano puede ofrecer una base sólida, una opción a menudo despreciada por familias influenciadas por la presión social y las expectativas de una educación elitista.

