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Política

Empresas vinculadas al poder y contratos millonarios en México

Documentan el vínculo de empresas cercanas al poder con contratos millonarios y casos de corrupción en México, evidenciando un sistema de privilegios.

Por Redacción2 min de lectura
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La influencia del círculo cercano a Sheinbaum en la asignación de contratos públicos y su relación con casos laborales y de corrupción.

En el contexto político y económico actual de México, la presencia de empresas del círculo cercano a la administración de Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta del país, revela una consolidación de relaciones entre poder y negocio. Una de estas empresas, dirigida por Altagracia Gómez Sierra, ha acumulado más de mil millones de pesos en contratos gubernamentales en los últimos años, en medio de una gestión marcada por la cercanía con las instituciones oficiales. La firma, especializada en harina de maíz, también ha sido vinculada a la polémica participación en las cajas CLAP venezolanas, un programa que en su origen buscaba aliviar el hambre pero que en Venezuela se convirtió en un mecanismo de corrupción institucional y sobreprecios.

Este patrón de favoritismo no es casual en un país donde los recursos públicos parecen alinearse siempre con intereses de unos pocos. Desde 2019 hasta 2025, la firma ha firmado más de 2,000 contratos con programas sociales, en su mayoría gestionados por empresas afines al poder político. Paralelamente, la legislación hídrica benefició a conglomerados como el de Gómez Sierra, al mantener intactas sus concesiones, incluso cuando productores rurales enfrentan restricciones y pérdidas de derechos. La familia de Gómez Sierra también controla Campo Fino, una empresa agrícola con intereses directos en la gestión del agua, evidenciando cómo el capital ha sabido mantener su cuota de poder en medio de reformas legislativas que parecen diseñadas a su medida.

En la escena política, la creación de nuevos consejos para impulsar la inversión ha incluido a empresarios como Carlos Slim, Germán Fernández Garza y Hank González, además de Gómez Sierra. Esta estructura crea una red de influencia que conecta directamente las decisiones políticas con los intereses económicos, perpetuando un modelo en el que los privilegios y los contratos se distribuyen sin mayor transparencia. La percepción social de que el poder y el negocio van de la mano preocupa a analistas y ciudadanos por igual, ante la aparente normalización de un sistema que favorece a quienes tienen el control.

La relevancia de este fenómeno radica en cómo la concentración de recursos y privilegios limita la competencia y perpetúa una lógica de clientelismo que afecta la equidad y el desarrollo nacional. La persistencia de estos acuerdos y relaciones plantea interrogantes sobre la verdadera transformación del sistema, donde el liderazgo tendría que priorizar el interés público más allá de los intereses empresariales de siempre.

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