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Durango registra más de 8 mil casos de picadura de alacrán en 2025

Durango registra más de 8 mil casos de picaduras de alacrán en 2025, con un solo fallecimiento. Autoridades refuerzan medidas preventivas y atención médica.

Por Redacción2 min de lectura
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La incidencia de picaduras en el estado supera los 8 mil, con un solo fallecimiento, y las autoridades refuerzan medidas preventivas para reducir riesgos.

Durango ha reportado un incremento significativo en las incidencias por picaduras de alacrán durante el primer semestre de 2025, con un total que supera los 8 mil casos hasta la fecha. En particular, la capital del estado ha concentrado la mayor cantidad, con alrededor de 6 mil incidentes. Afortunadamente, solo se ha registrado un fallecimiento en todo el territorio duranguense, lo que refleja una atención médica eficaz en los centros de salud públicos y privados.

El alacrán más común en la región es la especie conocida como “güerito” (Centruroides suffusus suffusus), caracterizado por sus tenazas delgadas y una tendencia a ser más peligroso en su etapa juvenil, ya que no controlan totalmente la cantidad de veneno que inoculan. En otros municipios, como Guadalupe Victoria y en zonas de la Comarca Lagunera, se avista la especie Centruroides margaritatus, de tonalidad más oscura y menos agresiva, causando síntomas leves en la mayoría de los casos. La presencia en estas áreas resulta en una cantidad mucho menor de incidentes, entre 10 y 15 casos, generalmente con molestias moderadas.

Las instituciones de salud de Durango han reforzado su capacidad de atención, contando con personal especializado y suficientes medicamentos en hospitales como el Materno Infantil y el Hospital General 450, para responder rápidamente ante posibles emergencias por picaduras.

Las autoridades sanitarias llaman a la población a tener precaución y realizar revisiones frecuentes en calzado, ropa y objetos en zonas propensas a la presencia de estos arácnidos. Se recomienda mantener los espacios limpios, encalar paredes de viviendas construidas con adobe o madera y eliminar objetos que puedan albergar al alacrán, como pilas de leña o cajas sin revisar.

Con estas acciones, se busca disminuir la cantidad de incidentes y mejorar la atención en casos de emergencia, promoviendo una convivencia más segura en un entorno donde la presencia del alacrán representa un riesgo para adultos y niños.

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