Saltillo, Coahuila. – En la década de los 50, don Luis de Jesús Tena Álvarez fundó el Café Tena, un referente en la entrega rápida de alimentos y hospitalidad en la confluencia de las avenidas Constitución y Universidad. Su visión revolucionó la manera de comer en la ciudad.
Don Luis, originario de Panindícuaro, Michoacán, inspiró su proyecto en las experiencias adquiridas en Estados Unidos, introduciendo platillos como sándwiches y hamburguesas. El Café Tena no solo ofrecía comida rápida, sino una atención al cliente que lo hacía destacar entre los negocios de la época, creando un ambiente acogedor para estudiantes y viajeros.
El café se consolidó gracias al servicio drive-thru, permitiendo a los clientes llevar su comida sin bajarse de sus vehículos. La combinación de menú atractivo y un servicio amable cimentaron su popularidad. Tras la muerte de don Luis, sus hijos, Luis y Alfonso, decidieron alquilar y eventualmente vender el negocio, lo que causó un deterioro en la calidad del servicio.
La historia de don Luis incluye un aporte significativo tras ganar un premio de 5 mil pesos de Bonos del Ahorro Nacional, lo que le permitió establecer su restaurante en el estratégico cruce de carreteras. Se recordará por su barra interior, sus famosas papas fritas y un ambiente agradable que atrajo a la juventud.
A lo largo de 32 años, el Café Tena fue un pilar en la gastronomía saltillense, hasta que la familia decidió cerrar debido a diferencias laborales. Aunque el negocio ya no existe, el legado de don Luis y el Café Tena perduran en la memoria colectiva de la ciudad, recordando la importancia de la innovación en el servicio.

