El fundador del Grupo CR3 y líder en la industria automotriz local dejó un legado de innovación y compromiso social, tras luchar contra el cáncer de pleura.
El empresario Víctor Cruz Russek perduró en la historia de Chihuahua tras su fallecimiento este domingo, producto de una batalla contra el cáncer de pleura. Como fundador del Grupo CR3, Cruz Russek convirtió un modesto negocio en un referente en el sector automotriz, guiado por una visión de crecimiento y lealtad que aún perdura entre sus colaboradores. Originario de Chihuahua y egresado de la Universidad Autónoma de Chihuahua en Contaduría Pública, Cruz Russek promovió un ambiente de trabajo familiar y comprometido.
Su legado social se refleja en la Fundación Catalina Russek, dedicada a otorgar becas para facilitar la educación técnica y profesional de los hijos de los colaboradores del grupo, demostrando su convicción de que la inversión en educación promueve un desarrollo sustentable en la región. En el ámbito gremial, desempeñó cargos de liderazgo en la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) y en la Asociación de Distribuidores Nissan (ANDAN), defendiendo los derechos del sector frente a iniciativas que buscaban reducir costos de vehículos y evitar la entrada de autos ilegales, enfrentando desafíos económicos como la devaluación de 1994.
Su vida personal estuvo marcada por una pasión por la familia, la equitación y los autos. La cercanía con su negocio era tal que participaba en actividades cotidianas en sus agencias, y su imagen universal como un líder cercano se reflejaba en campañas como la creación del personaje “El Don Víctor Norte”, un vaquero simpático y accesible. En momentos difíciles, mostró una gran fortaleza al comprometerse con su comunidad y motivar a sus empleados a seguir adelante durante periodos de inseguridad en Chihuahua.
Sus hijos destacan la paciencia, tranquilidad y apoyo que brindó a su esposa durante su lucha contra el cáncer, reafirmando que su carácter fue un pilar fundamental en su vida. La partida de Víctor Cruz Russek deja un vacío en el sector automotriz y en la comunidad, pero también un legado de liderazgo, compromiso social y amor por su tierra.
