La desaparición y muerte del menor de 17 años revela la presencia del reclutamiento infantil por grupos delictivos en la región.
El pasado 22 de junio, Josué Guerrero Espino, un adolescente de 17 años originario de Guachochi, fue hallado sin vida tras varias semanas de desaparición. La familia informó que el joven, que fue reportado como desaparecido después de viajar desde su localidad hasta Aldama, perdió contacto con sus seres queridos, lo que generó preocupación en la comunidad. Desde entonces, la familia inició una búsqueda activa que culminó con su descubrimiento en una funeraria local, donde será velado desde hoy.
El caso ha adquirido mayor gravedad al conocerse que Josué fue grabado en un video en el que aparece con las manos atadas y los ojos cubiertos, en una situación que indica su posible reclutamiento por grupos delictivos en la zona. Expertos advierten que el reclutamiento infantil por crimen organizado se ha convertido en una grave problemática social en varias regiones de México, donde niños y adolescentes son utilizados como puntos o transportistas, poniendo en riesgo su integridad física y su vida.
Este incidente resalta la vulnerabilidad de los menores ante las actividades ilícitas y la necesidad de fortalecer programas de protección infantil, además de la importancia de una mayor vigilancia por parte de las autoridades para evitar que jóvenes sean captados por organizaciones criminales que operan en el norte del país.
