Ciudad Juárez, Chihuahua. – Investigaciones recientes destacan los efectos negativos de la economía de la atención en la capacidad cognitiva de los profesionales. Tener un smartphone visible puede reducir significativamente el enfoque en tareas laborales, incluso sin interrupciones directas del dispositivo. Esta condición es producto de un diseño estratégico pensado para capturar la atención del usuario.
El modelo de negocio de muchas plataformas digitales se basa en la extracción y monetización del comportamiento humano. Shoshana Zuboff, en su obra “The Age of Surveillance Capitalism”, enfatiza que la atención no es un recurso secundario, sino el activo central que las empresas tecnológicas producen y comercializan. Las características de diseño, como notificaciones y recomendaciones, están optimizadas para mantener al usuario enganchado.
Estudios han evidenciado que el multitasking, lejos de mejorar la productividad, deteriora el rendimiento cognitivo. Investigadores de la Universidad de Stanford encontraron que quienes realizan múltiples tareas a la vez obtienen peores resultados en su capacidad para filtrar información y gestionar la memoria, demostrando que la práctica de multitasking reconfigura el cerebro de manera adversa.
El impacto de la economía de la atención no solo es individual, también es organizacional. Thomas Davenport y John Beck anticiparon que la gestión de la atención se volvería crucial. Las empresas deben repensar sus estrategias para abordar la fragmentación de la atención y promover un entorno que favorezca la concentración y la eficacia.
La solución no radica solo en la disciplina individual; es necesario implementar políticas y diseños institucionales que ayuden a mitigar las distracciones. Este enfoque más estructural es fundamental para enfrentar los retos que la economía de la atención presenta en el ámbito laboral.

